Futuro de los bancos europeos

May 29, 2016 por
Futuro de los bancos europeos

Desde hace varios trimestres se viene oyendo que el sector financiero europeo atraviesa una fase de elevados riesgos, que conducirá a su redefinición. Últimamente muchas voces cualificadas exigen y recomiendan actuaciones y medidas inexcusables para que este sector pueda sobrevivir al entorno actual y futuro.

Los factores que inciden en este contexto son similares en España y Europa, pero cada país tiene sus especificidades propias, que hacen que el proceso de la reconversión bancaria europea tenga diferentes matices.

De forma genérica se puede decir que la concentración, la digitalización y los ajustes son lugares comunes en Europa. Estos tres requisitos parecen imprescindibles para sanear el sector, en opinión de expertos y altos cargos (Danièle Nouy, Andrea Enria, José Viñals, Luis María Linde y una larga lista). En el caso español hay que añadir la problemática inmobiliaria, ya que nuestro sector financiero todavía no ha finalizado la pesada digestión del ladrillo.

Concentración

En España el futuro de varias entidades pasa por la fusión, ya que 15 grandes firmas y un amplio grupo de muy pequeñas entidades (cajas rurales y cooperativas de crédito) no es sostenible. Tratando de huir de esta posibilidad, el Banco Popular anunció en los últimos días una nueva macroampliación de capital de 2.500 millones de euros, siendo la tercera inyección en tres años y medio. Desde 2012, esta institución ha demandado a sus accionistas 5.495 millones de euros, que en su mayoría se han destruido ya que el viernes cerró con un valor total de 3.550 millones. Por ello, el mercado desconfía y se sigue hablando de posibles fusiones, entre las que hay que citar la de Popular con Ibercaja y/o con Unicaja, dos antiguas cajas de ahorros que también necesitan soluciones.

Pero no es el único rumor existente. En manos del próximo gobierno español está la decisión de que Bankia integre al otro banco público, BMN. CaixaBank, por su parte, no oculta su deseo de crecer con fusiones, una vez que finalice su opa sobre el portugués BPI.

Mientras tanto, el negocio va languideciendo, con quejas de sus dirigentes por unos tipos de interés negativos, que parece que se quedarán una larga temporada en Europa. Según algunos ejecutivos españoles, la banca no resistirá mucho más tiempo, ya que las entidades no están preparadas para hacer frente a este entorno de tipos tan bajos durante un par de años más. Estas afirmaciones sorprenden, ya que en EE.UU. los bancos han sobrevivido a un entorno como el actual, lo que hace pensar que el problema no es del entorno, sino del sector, que tiene que transformarse mejorando su competitividad.

Así se manifestó recientemente Danièle Nouy, responsable del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y la número uno de la supervisión bancaria europea, quien recordó que los tipos bajos también tienen compensaciones, pues bajan los costes del sector, haciéndolo más rentable. Afirmó que también ayudan a los bancos porque la gente paga sus créditos y las entidades se financian a muy bajos, o negativos, tipos de interés. Según dice ella, hay que elevar la rentabilidad mediante la reducción de costes y la mejora de la eficiencia, aprovechando la digitalización para ofrecer servicios bancarios más baratos.
Actualmente quedan tres fases para completar el proceso de consolidación de la banca española: en primer lugar, terminar el proceso de absorción de las antiguas cajas; después, las operaciones entre grandes y por último la realización de operaciones transfronterizas europeas. De la velocidad y celeridad con que nuestras entidades se apliquen dependerá su pervivencia en un entorno europeo cada vez más complejo.
Digitalización
En este punto hay que destacar a los nuevos actores que van apareciendo, especialmente empresas tecnológicas: el colectivo fintech. Estas compañías son competidoras de los bancos, pero también pueden alcanzar buenos acuerdos con ellos, apareciendo más oportunidades que amenazas. En este entorno el BCE ve oportunidades para seguir recortando costes.

Ajustes. Problemática inmobiliaria

Con estos frentes abiertos, y particularmente en el caso español no hay que perder de vista el principal problema: el ladrillo. Aunque la creación de la Sareb, el banco malo, descargó a las entidades rescatadas con dinero público del grueso de su carga tóxica, el sector financiero arrastra una importante losa. Entre las seis grandes entidades tienen 123.000 millones de euros en activos improductivos, de los que 68.000 son inmuebles y el resto créditos problemáticos. Ello supone el 7% del total de activos, una cifra excesiva, porque drena la capacidad de las entidades para mejorar su rentabilidad.

De hecho, la comentada ampliación de capital del Popular tiene mucho que ver con la enorme carga de activos improductivos heredados de la burbuja inmobiliaria. Con 34.000 millones es la entidad con más carga tóxica y mayor riesgo real, pues su cobertura (38%) es la más baja de la banca española. Su objetivo prioritario es elevar la cobertura y acelerar la venta de activos para liberar capital.

Fusiones, fuertes desinversiones de activos improductivos, replanteamientos del modelo de negocio y ajustes. La banca europea está abocada a una reconversión para sobrevivir a la “tormenta perfecta” conformada por un enfriamiento económico con tipos negativos, demasiados activos tóxicos y las reservas acabadas tras ocho años de crisis.

Por último, junto a todo lo anterior, el sector español se enfrenta a otro riesgo adicional: la eventual devolución de todo el dinero cobrado incorrectamente en las hipotecas con cláusula suelo, que podría ascender a 7.500 millones en el conjunto de las entidades.

En nuestra opinión (www.zincapital.com), resultaría sorprendente que en los próximos años no veamos un acelerado proceso de fusiones bancarias en España que, en algunos casos serán paneuropeas. Esto será propiciado, sin duda alguna, por nuestras autoridades, ya que los elevados riesgos existentes así lo aconsejan. ¿Se preocuparán los diferentes ejecutivos europeos por atemperar la problemática social que generará este imparable proceso? Pronto sabremos la respuesta.

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