El futuro de las oficinas bancarias

Abr 9, 2016 por
El futuro de las oficinas bancarias

Es evidente que parece que algo está pasando en las grandes entidades financieras globales. Veamos algunos síntomas. Recientemente hemos escuchado a Carlos Torres, Consejero Delegado de BBVA (uno de los grandes bancos europeos), hablar en Copenhage del cierre masivo de sucursales, estimando que desaparecerá el 75% de su red. Evidente y rápidamente, la entidad se apresuró a descartar planes concretos sobre el cierre de oficinas, a negar todo, a decir que “era una reflexión en voz alta”, etc.

Uno de los grandes ejecutivos mundiales de la banca dice estas cosas (aunque luego se desdiga) y casi al mismo tiempo nos enteramos de que el Banco Santander – otro gran banco europeo – acaba de adelantar el cierre de 450 sucursales (el 13% de sus oficinas) y las consiguientes prejubilaciones, como consecuencia del “actual entorno económico, el incremento de los costes regulatorios y el proceso de digitalización de la entidad”. Y esto lo va a hacer una entidad que en 2015 ganó casi 6.000 millones de euros: 1 billón de las antiguas pesetas. Estos dos hechos nos deben hacer pensar que algo está pasando en el contexto bancario español. Pero, ¿qué pasa en el resto del mundo? ¿qué ocurre en países con sectores financieros desarrollados y sólidos?

Los cierres afectan también a nuestros vecinos, como el Reino Unido. Tres de los principales bancos británicos, HSBC, Barclays y el Royal Bank of Scotland, cerrarán en conjunto 400 sucursales en el país en 2016, según publicó la agencia Reuters, citando fuentes conocedoras de la situación. Esto se producirá a pesar de la norma establecida en 2015, que obliga a los bancos a evaluar el impacto social de la desaparición de oficinas. En Gran Bretaña, en los últimos 20 años, el número de sucursales se ha reducido un 50%. HSBC cerrará este año 200 sucursales, el 20% de su red en Reino Unido (un 33% más que en 2015). Por su parte, RBS y Barclays, 100 sucursales cada uno. HSBC, RBS y Barclays han comunicado públicamente que están reduciendo sus redes ya que sus clientes las visitan con menos frecuencia, en favor de la banca online y del smartphone.

Si miramos a Estados Unidos, recientemente Citibank ha manifestado que calcula que en los próximos diez años la banca perderá dos millones de empleos en todo el mundo. Entonces ¿qué está pasando en el habitualmente estático y conservador sector bancario?

En opinión de ZINCAPITAL están dándose simultánea y globalmente varios hechos que están cambiando rápidamente el sector. El primero es la posibilidad de interactuar con el banco sin oficinas, ni trabajadores porque hoy en día la sucursal entera cabe en el bolsillo. Internet y el teléfono móvil se han convertido en la principal opción para la mayoría de clientes de banca, especialmente para los jóvenes. En un mundo tan aficionado a etiquetar casi todo, ya hemos creado la categoría y el sector: “FINTECH”. La realidad es que con este término se abarca un colectivo difuso y muy amplio de compañías, siendo por ello poco útil semánticamente, pero refleja una tendencia de fondo y un sector económico incipiente y con gran futuro.

En segundo lugar, estamos en un momento en que los márgenes de intereses ya no dan dinero en EE.UU. y Europa y las comisiones ya se han llevado al límite. Por ello, la banca intenta sacar jugo del negocio online. Esta opción ya funciona con éxito en algunas plazas como Londres y Nueva York, mientras que España lleva un pequeño retraso, ya que nuestro colectivo financiero se centró en la superación de la crisis, la reestructuración y la desaparición de las cajas de ahorro. Ahora el cambio se hace imprescindible, está llegando de golpe y deja fuera de juego a muchas oficinas tradicionales.

Por otra parte, la digitalización y el auge de la banca online son buenas excusas para soltar lastre, reducir gastos, recortar personal, ahorrar alquileres y, en suma, mejorar la cuenta de resultados de las entidades. Este proceso de ajuste es, en nuestra opinión, algo más complejo que la “digitalización” (bonita expresión) y esconde en muchos casos problemas de gestión.

El tercer factor de cambio son las generaciones jóvenes, es decir, las personas nacidas entre 1985 y 1995, que se mueven en un mundo digital y que son clientes de banca. En un reciente estudio realizado en España por Caixabank se podía leer una frase impactante: “siete de cada diez jóvenes prefieren ir al dentista que escuchar lo que les quiere decir su banco”. No creemos que haya que realizar más comentarios al respecto.

Las conclusiones parecen evidentes. El ecosistema bancario tal y como lo conocemos está cambiando por razones estructurales y coyunturales. En nuestra opinión, aquellas entidades financieras que se adapten (dimensionamiento de las redes, inversión y desarrollo de tecnología, adquisición de empresas fintech, etc) a los nuevos tiempos saldrán reforzadas. Las que no lo hagan, terminarán siendo absorbidas por otras.

Otro asunto diferente es el de los trabajadores bancarios. Aquellos que desarrollan labores que generan elevado valor añadido no tendrán problemas a medio plazo. En caso de no hacerlo, es aconsejable que comiencen a reinventarse, ya que su futuro es fácilmente predecible. Y como decía Radio Futura: “¡¡¡El futuro ya está aquí!!!”

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