El AIM como modelo: algunas ideas.

Feb 20, 2016 por
El AIM como modelo: algunas ideas.

Tras casi 7 años de funcionamiento del Mercado Alternativo Bursátil español (la primera operación se hizo en julio de 2009) y con 34 compañías cotizando actualmente en el segmento de Empresas en Expansión, creemos que es bueno felicitarse por su éxito y su capacidad de financiar a las pymes españolas a través de un mecanismo que todavía tiene que crecer mucho, en cantidad y calidad, en España.

En este sentido, pensamos que uno de los espejos en que debe mirarse nuestro MAB es el AIM londinense. AIM son las siglas de Alternative Investment Market y es el mercado alternativo más exitoso del mundo. Más de 3.500 compañías se han incorporado al AIM a lo largo de sus 20 años de historia, habiendo conseguido financiación por importe de 90.000 millones de libras esterlinas, lo que les ha permitido sostener su crecimiento y desarrollo. Estas cifras hacen que el AIM se indudablemente el mercado de acciones más atractivo para empresas en expansión.

Las razones de este éxito son varias, pero entre ellas habría que destacar:

  1. Un importante colectivo de asesores y proveedores de liquidez que entienden las necesidades de las empresas en crecimiento.
  2. Una regulación que reconoce las capacidades y necesidades de las empresas en expansión.
  3. Una amplia base de inversores diversificada y formada que pueden, quieren y saben aportar capital a esta tipología de empresas. Las empresas del AIM tienen acceso a un amplio espectro de inversores institucionales, particulares y, gracias al status financieros de Londres, una amplia representación de capital internacional.

De entre estas tres razones, quizá la tercera sea la más diferencial con nuestro mercado y donde los gestores españoles deben hacer más hincapié. En nuestra opinión, los otros dos argumentos están razonablemente bien cubiertos en nuestro mercado, ya que los profesionales que operan en este mercado demuestran diariamente sus capacidades y buen hacer.

Desde su puesta en marcha en 1995, el AIM se ha posicionado como el mercado líder de financiación de empresas en crecimiento. Hoy en día incluye compañías que operan en más de 100 países, 40 sectores y que capitalizan más de 70.000 millones de libras.

Además de razones cuantitativas, de las cuales hemos expuesto algunos datos, existe una sensibilidad especial por parte de los rectores de AIM que lo hacen una institución muy exitosa. En este sentido, los elementos cualitativos son muy importantes y debieran intentar ser un espejo en el que mirarse.

Así, los rectores de este mercado fueron los primeros que se dieron cuenta de que a medida que las compañías crecen, el capital inicial (usualmente aportado por amigos y familiares) no alcanza sus necesidades para financiar sus potencialidades presentes y futuras. Además, se percataron de que, a pesar de que la compañía puede atravesar un momento con magníficas perspectivas, lo más probable es que estas nuevas compañías no estén preparadas para listarse en un financiero organizado.

El AIM juega un papel muy importante en el contexto de la financiación necesaria para las empresas en expansión, tratando de ayudarles a solventar las dificultades que atraviesan para financiar el desarrollo a través de los mercados de capitales. Además de proveer a las compañías de fondos, AIM se compromete a apoyar el crecimiento de las compañías mediante ELITE, que es una plataforma y una comunidad que apoya a las compañías en crecimiento. Algunas empresas españolas se han visto ayudadas por esta herramienta, que les ha permitido mejorar su gestión y llevar adelante sus proyectos de expansión internacional. Entre ellas, podríamos citar a algunas muy conocidas, como BTSA (biotecnología), MACSA ID (software y maquinaria), ISAVAL (barnices y pinturas) o GAMMA SOLUTIONS (ingeniería de telecomunicaciones).

Las empresas que se integran en ELITE reciben formación en diferentes áreas de gestión como gobierno corporativo, comunicación, planificación estratégica y financiera y financiación alternativa durante sesiones organizadas específicamente para este propósito por escuelas de negocio internacionales controladas por el London Stock Exchange. Además, las empresas españolas integradas en este programa ELITE, comparten experiencias con otras PYMES de diferentes paises: Alemania, Croacia, Eslovaquia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Israel, Polonia, Portugal, Rumanía, Suiza, etc.

En este plan tienen la oportunidad de entablar contactos con inversores privados, auditores, bufetes de abogados, bancos de inversión y otras empresas de toda Europa, a fin de que puedan ejecutar sus planes de crecimiento de la mejor manera posible y en el momento que estimen oportuno.

Elite consiste en una serie de actividades organizadas por la sociedad operadora de las Bolsas de Londres y Milán –el programa nació en Italia en 2012–, pero las empresas participantes no están obligadas a listar acciones en estos mercados, aunque el programa las prepara para afrontar una salida a Bolsa en la eventualidad de que consideren oportuno hacerlo.

La parte formativa del programa dura dos años, durante los cuales las empresas deben abonar una cuota anual de 10.000 euros. Sin embargo, desde el primer momento forman parte de la “comunidad ELITE”, en la que, entre otras cosas, a través de su página web tienen acceso a los perfiles de todos los miembros. En ese sentido, la web funciona como una red profesional donde, a la manera de Linkedin, se puede ver el perfil público de cualquier miembro de la comunidad, pero no los datos de contacto, que son privados y a los que solo se puede acceder con permiso del usuario.

Las pymes pueden postular al programa por invitación de la LSE o por iniciativa propia. Para ser admitidas, deben presentar una solicitud junto con sus estados de cuenta auditados. La información es enviada a Milán, donde un comité de admisión evalúa las candidaturas. Según los organizadores, este proceso puede tardar entre una y dos semanas desde que el jurado recibe la solicitud.

Para poder incorporarse a ELITE hay una preselección. Se admiten empresas que tengan un crecimiento histórico y un proyecto de crecimiento viable, credibilidad de los gestores y motivación para llevar a cabo el cambio cultural, organizativo y de gestión que requiera el acceso a oportunidades de financiación a largo plazo.

Pensamos que las autoridades españolas deben intentar copiar las medidas adoptadas por las británicas para fomentar el mercado alternativo mediante medidas fiscales para las empresas y para los inversores. También los gestores de nuestro mercado deben imitar a sus homólogos ingleses y promover plataformas de formación y relacionales para las compañías que quieran a medio plazo incorporarse a un mercado organizado de cotización y financiación. Este tipo de medidas cuantitativas y cualitativas ayudarán, sin duda a que nuestras pymes puedan financiarse adecuadamente y crecer, lo que terminará redundando en que la economía española sea más dinámica y genere más y mejor empleo.

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