Atentados terroristas y economía

Mar 26, 2016 por
Atentados terroristas y economía

Por desgracia, durante los últimos años el terrorismo viene siendo un lugar recurrente en nuestras vidas. Hay países que lo sufren en mayor o menor medida, pero es una sucesión de actos inexplicables para una inmensa mayoría de nosotros.

En este contexto, marcado por la desazón y tras el reciente atentado en Bélgica, podemos preguntarnos: ¿Cómo afectan estos actos a la actividad económica? ¿que bienes y activos se ven perjudicados?¿y beneficiados? En medio de la confusión, parece haber unos “escudos” que resisten las peores noticias. Son los llamados activos refugio, una suerte de armaduras de protección que suelen revalorizarse ante acontecimientos inesperados, y usualmente negativos, para la economía.

Una de las referencias en este sentido era la deuda soberana de la zona euro, que era una especie de lugar de paz. La regla de vender la renta variable para entrar en ella se cumplía casi matemáticamente, hasta que estalló la crisis de la deuda europea en 2010. Entonces se creó un eje triple A, con Alemania y Holanda a la cabeza, y su antagonista de los países del sur, como España, Italia o Portugal. En verano de 2012, el presidente del BCE puso fin a ese cisma, pero en momentos de pánico la deuda centroeuropea se sigue confirmando como un activo de protección. El oro es otra inversión que llama al dinero en tiempos de zozobra. En estos casi tres meses de 2016 el metal precioso sube cerca de un 20%.

También hay valores bursátiles que se convierten en áreas de tranquilidad en tiempos convulsos. Aquellos con ingresos estables, a ser posible regulados, y con elevada rentabilidad por dividendo.

Recientemente, también se han visto impulsados por los atentados el petróleo, que ha solido repuntar, pero muy brevemente. La huida de los inversores hacia este activo refugio suele ser pasajera, y estos rebotes solo son paréntesis en la tendencia bajista que vienen sufriendo las materias primas desde hace ya muchos trimestres, debido al escenario de incertidumbre económica, especialmente grave en los países emergentes.

Hagamos algunas reflexiones acerca de cómo se comportan estos bienes en momentos de crisis originadas por la actividad terrorista.

1 Oro y petróleo

El oro es el valor refugio por antonomasia. Está lejos de los máximos históricos de 1.900 USD/Oz. que alcanzó en 2011, pero su avance en 2016 es más que reseñable. Tras los atentados de París comenzó a recuperar valor y actualmente vuelve a cotizar por encima de 1.200. De hecho, los expertos auguraban en noviembre que podía “perforar a la baja los 1.000 dólares en cuestión de días”. Según nos decían en noviembre afamados estrategas de bancos internacionales “en el tercer trimestre retrocede un 4% la demanda de oro como materia prima y un 3% la demanda de los bancos centrales. Podríamos afirmar que los bancos centrales, especialmente de países emergentes, liquidan reservas para cubrir la pérdida de ingresos por la venta de materias primas”. Parece que las acciones terroristas han conseguido que los “gurus” se equivoquen, ya que su precio ha subido un 20% en los tres meses posteriores a los actos de París. No hay que olvidar que es una materia prima, pero ciertamente particular, ya que no es un metal industrial, a diferencia del cobre o el aluminio y su comportamiento suele ser inverso al del la renta variable.

El petróleo Brent, indicador de referencia en Europa, suele recuperarse puntualmente tras este tipo de actuaciones terroristas, pero parece que la tendencia de fondo depende de otros factores. Así, los analistas de un conocido banco español decían en noviembre tras los atentados de París: “es previsible un incremento en los riesgos de tipo geopolítico en el corto plazo, por lo que cabe esperar un incremento en los precios del petróleo, especialmente si se produce un escenario de mayor tensión militar en Oriente Medio”. La realidad es que, según el Banco Mundial, desde noviembre hasta finales de febrero, el precio medio del petróleo se ha derrumbado un 30%. El crudo continúa presa de la inestabilidad debido a una oferta de petróleo mundial excesiva frente a su demanda. Según la Agencia Internacional de la Energía, el exceso de oferta asciende a los dos millones de barriles/día.

No obstante, puede ocurrir que las actuaciones terroristas del Estado Islámico terminen por incidir en el precio de esta materia prima. Según declaraciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el precio del crudo puede verse impulsado si Occidente decide dar nuevos y decididos pasos para reducir el contrabando de crudo y las instalaciones petrolíferas bajo control del EI. Recientemente, se han bombardeado numerosos camiones de petróleo de este grupo terrorista en Irak y Siria, puesto que la coalición busca atacar una de las vías de financiación de esta organización terrorista.

Así pues, parece que algunas materias primas, como el petróleo, apenas se ven afectadas por los actos terroristas, siendo otras las fuerzas que inciden en sus precios. Si los atentados aumentan el temor a un menor crecimiento mundial, las commodities seguirán sufriendo. Las pérdidas en el mercado de materias primas no son algo nuevo. Desde que su índice genérico (CRY Index) marcara máximos en 2008, ha descendido un 60%. La mayoría están en mínimos de varios años. Únicamente el paladio tiene unas perspectivas halagüeñas, ya que se espera una sólida demanda por el aumento de las ventas globales de automóviles.

2 Deuda europea

Una de las consecuencias más directas de los atentados terroristas es que vuelve el interés de los inversores y los gestores cautos por los activos con bajo riesgo, como los bonos soberanos. Estos han vivido en los dos últimos años un rally sin precedentes. Los recientes sucesos de París y Bruselas y la política del BCE pueden seguir alimentando algo más la compra de deuda.

La de los países con máxima nota por parte de las agencias de rating, entre los que destacan Alemania y Holanda, es la gran beneficiada. Los inversores compran su deuda como una suerte de refugio inexpugnable. En este grupo aparecen también Francia, Suiza y Luxemburgo. El bono holandés a una década, que arrancó 2016 con una rentabilidad cercana al 0,8%, ha caído en marzo a menos del 0,3%. Sus rentabilidades en plazos cortos, y no tan cortos, son negativas. Alemania cobra por prestar dinero a plazos hasta siete años. En sesiones marcadas por hechos como el de Bruselas, la renta fija pública de países admirados por su capacidad de pago y sus sólidas economías se convierte en un imán para el dinero más conservador.

3 Deuda de EE UU

Muchos gestores son actualmente partidarios de optar por renta fija pública estadounidense antes que la europea. A su juicio, el margen de ganancia es muy superior, ante las minúsculas rentabilidades de los países solventes de la zona euro. No hay que olvidar que, además, el dólar puede seguir apreciándose frente al euro, especialmente si en los próximos trimestres vemos endurecimientos monetarios por parte de la FED.

4 Euro: bajista

Por su parte, el dólar también suele servir de cobijo a los inversores y se revaloriza puntualmente frente al euro y el yen, aunque no con excesiva fuerza. De hecho, el tipo de cambio USD/€ no abandonó el rango de oscilación pese a los atentados de Francia y Bélgica, manteniéndose en el último año dentro de una banda comprendida entre 1,06 y 1,16 dólares por euro.

5 Valores defensivos

En nuestras bolsas, algunos valores no se han visto afectados. Aquellas empresas con ingresos recurrentes, con alta generación de caja procedente de contratos como concesiones suelen ser del agrado de los inversores bursátiles conservadores. En este apartado están la francesa Vinci, la alemana Hochtief o la española Logista, con una rentabilidad por dividendo que supera ampliamente la de los depósitos bancarios. En Europa, también se están comportando bien algunas “utilities”, como RWE.

Y en este contexto, la economía, ¿cómo se ve afectada?

Desde un punto de vista estrictamente económico, es prematuro y difícil calibrar qué consecuencias pueden tener para la evolución de Europa los atentados de Bruselas y París y el recrudecimiento de la guerra en Siria e Irak. Todo hace pensar que al tratarse de actos terroristas con gran repercusión mediática, se detecte una caída de la confianza de los consumidores, lo que podría dañar las perspectivas de consumo, especialmente las referidas a viajes y reservas turísticas.

En nuestra opinión, más allá de esta consecuencia directa, la evolución del PIB europeo dependerá más de los factores que han venido sosteniendo el crecimiento europeo y español en los últimos trimestres: la depreciación del euro frente al dólar y otras monedas (favoreciendo las exportaciones), el precio del petróleo y la política expansiva del BCE. La economía de la zona euro ha resistido los últimos meses de incertidumbres de la economía global y crece a un ritmo cercano al 1,5%. A pesar de ello, las dudas sobre la recuperación persisten, con riesgos mayoritariamente bajistas. En ZINCAPITAL creemos que en la medida en que estos actos se queden en hechos aislados, su impacto macro es limitado.

Un reciente informe elaborado por un banco internacional recuerda en los dos atentados de gran escala más comparables (11M Madrid, 2004 y 7J Londres, 2005) no se llegó a apreciar un impacto económico provocado por las acciones terroristas.

En cualquier caso, está claro que la actuación de estos grupos terroristas en territorio europeo puede afectar a nuestra economía. Al argumento de la confianza del consumidor, bastaría añadir, entre otras cosas, el enorme incremento del gasto público que suponen las acciones militares permanentes en territorios como Irak o Siria, la formación y adiestramiento de las fuerzas regulares locales, el coste de los refugiados tanto en Europa como en Turquía, etc. No obstante, en nuestra opinión serán otras las fuerzas que marcarán la tendencia global. El papel de los países emergentes será determinante en los próximos trimestres, así como la política monetaria que adopte la FED y la política fiscal que debe adoptar Europa en su conjunto. Una vez que Draghi ha hecho su trabajo, los gobiernos de la UE deben hacer el suyo.

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