El precio de una empresa (III)

Feb 5, 2017 por
El precio de una empresa (III)

En esta tercera entrega hablaremos del precio de una empresa. Este es, evidentemente, uno de los factores clave en toda transacción corporativa y la característica fundamental e identificativa de su éxito.

Diferencia entre valor y precio de una empresa

El precio de una compañía siempre es fruto de un proceso de negociación. Su valoración es consecuencia de una evaluación que nos permitirá poner las bases para el proceso de negociación. Por ello, mientras que el valor se determina por la labor de un especialista (experto) que utiliza unas técnicas determinadas, el precio se obtiene por el acuerdo que se alcance entre comprador y vendedor. Consecuentemente, el valor es único mientras que los precios – y la forma en que se plasman- pueden ser varios.

La valoración de una empresa es un ejercicio de sentido común que requiere de conocimientos concretos y la habilidad a la hora de ponerlos en práctica mejora con la práctica. Estos dos elementos (experiencia y conocimientos) son imprescindibles para tener claro los objetivos principales: ¿qué se está haciendo? ¿por qué? ¿para quién se hace la valoración? Normalmente los errores en las valoraciones se producen por la contestación inadecuada a alguna de estas preguntas.

En resumen, se puede decir que el valor de una sociedad es su beneficio potencial en relación a la creación de riqueza del activo en un futuro. Por su parte, el precio es el coste de la compra o adquisición de un activo, y –como ya hemos dicho- se establece en la negociación entre comprador y vendedor.

Forma de pago

Uno de los factores que más influye en el precio es la forma de pago. El proceso de negociación determina el precio de la compañía y también cuándo y cómo se va a realizar el pago (en efectivo, por intercambio de acciones, método mixto, etc.).

En general, existe la creencia de que se precisa mucho dinero para comprar una empresa y que sin él es impensable una operación corporativa. Sin embargo, en los últimos años se han cerrado en España muchísimas empresas que tenían entre 6 y 50 trabajadores. Estas no costaban dinero y muchas de ellas podían tener viabilidad si al frente se ponía un directivo preparado y capaz de negociar con entidades financieras y acreedores, mostrándoles un plan capaz de sacar a la empresa de la crisis que atravesaba.

Cuando hablamos de comprar una empresa sin dinero, no significa que el vendedor no reciba dinero, sino que se puede estructurar una forma inteligente de pagarle sin ponerlo desde el primer momento. Aquí hay que tener en cuenta que existen otras consideraciones personales y subjetivas a la hora de determinar la forma de pago de una empresa. Puede que el dueño de la compañía lleve tiempo queriendo venderla infructuosamente, que tenga otras prioridades o que esté cansado. El dinero en muchas ocasiones no es lo más relevante para el vendedor, pues tiene otros motivos de mayor importancia como una enfermedad, un divorcio o una decisión de cambio de proyecto personal.

En esos casos se podría negociar y conseguir una operación sin pagos iniciales, estructurando -por ejemplo- el pago en mensualidades durante 15 años a modo de renta perpetua. Esta es una fórmula muy utilizada por los empresarios que están cerca de la jubilación y deciden vender la empresa a sus empleados o directivos. Dado que son conscientes de que no tienen dinero para pagar, les permite realizar una compra gradualmente. En cualquier caso, este es un pequeño ejemplo que pone de relieve la importancia de la forma de pago en las operaciones corporativas de compraventa.

Factores que influyen en el precio

Teóricamente, no deberían existir grandes diferencias entre valor y precio, pero la realidad muestra otra cara. Frecuentemente escuchamos y leemos que en las bolsas se compran y se venden acciones con primas o descuentos, lo que confirma que en los mercados no se cumple la teoría del mercado eficiente. En definitiva, el valor sirve para comenzar las negociaciones, o para saber hasta dónde se puede pagar o cobrar pero, a partir del momento en que inician, se puede terminar con un precio pagado muy diferente.

Las causas de que pague una prima o un descuento por una compañía son muy variadas, aunque como factores fundamentales se pueden citar los siguientes:
– Precio de otras operaciones comparables. La referencia a otras operaciones similares suele justificar las primas o descuentos.

– Fondo de comercio. El valor inmaterial de la empresa o goodwill es un intangible que afecta al precio, más allá del valor calculado. Puede ser positivo o negativo y es una magnitud relativa y variable que depende de las características y formas de gestión.

– Liquidez. Aquellas compañías con escasa liquidez suelen cotizar con descuento, debido al temor del inversor de no poder desinvertir en un momento determinado.

– Porcentaje del capital negociado. Si el paquete ofrecido es minoritario, aumentan las posibilidades de descuento respecto a la valoración. Si fuera al revés, presentará una prima sobre el valor calculado.

En nuestro próximo artículo hablaremos de los principales sistemas de valoración corporativos, en función de la metodología utilizada. Teniendo en cuenta la información disponible y el objetivo de la valoración, se utilizará un método determinado.

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